En el presente blog se irán publicando los 40 capítulos de esta novela de ficción geopolítica, escrita bajo pseudónimo por un militar
en la reserva, conocedor de las delgadas líneas que nos separan de una "krisis" definitiva.

Sinopsis

SINOPSIS
El poder económico y político de occidente, que ha dominado el mundo desde el final de la guerra fría, está a punto de sucumbir
amenazado por una crisis definitiva.
Norteamericanos y europeos acuerdan medidas que rompen el libre comercio global, arrastrando a los
países emergentes hacia el fantasma de su pasada pobreza.
Mientras, los movimientos radicales islámicos avanzan en una unión que resucite
el antiguo esplendor de los califatos y su poder para erradicar a los infieles
de la nueva Babilonia.

La novela narra la terrible espiral de acontecimientos que se suceden en un mundo enfrentado a un destino que nadie quiso imaginar, a una prueba en la que se
decidirá el futuro de los pueblos o su destrucción. En medio de todo ello, personas normales y corrientes, héroes anónimos
y líderes de los países más poderosos del
mundo, se enfrentan a sus propios temores y miserias, intentando sobrevivir en la tempestad de fuego
que se abate, repentinamente, sobre todos ellos.

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CAPITULO 2



El mundo entero resultó conmocionado aquella terrible noche. El gabinete de crisis del gobierno estadounidense, convocado de urgencia apenas unas horas después de los ataques, se levantó como un resorte cuando la presidenta del país hizo su entrada en la gran sala. Los tonos azules y verdes que desprendían las enormes pantallas de presentación de datos circundantes, daban a la escena un cierto aire de ciencia ficción, que contribuía a aumentar la sensación de irrealidad que muchos de ellos tenían en aquellos momentos. La Presidenta en particular, quizá influida por la losa que suponía ser la primera mujer en ocupar la Casa Blanca, mostraba claramente en su rostro la tensión que todos estaban viviendo.

-        Buenas noches señores- saludó con cierta brusquedad- Vallamos al grano lo antes posible, necesito que me pongan al corriente de la situación con la suficiente profundidad como para que podamos adoptar las medidas que sean necesarias esta misma madrugada.

-        Si me permite señora Presidenta- el robusto general Westmoreland, jefe de estado mayor del ejército seleccionó con el mando a distancia la primera sucesión de imágenes que ilustraban el informe de los acontecimientos. Representante del sector más duro del Pentágono, aquel severo mormón del medio oeste destilaba una evidente  irritación, tanto por lo que estaba sucediendo, a su juicio debido a la falta de mano dura en determinados asuntos, como por tener a una mujer al frente de la presidencia de los Estados Unidos, desgraciada situación que no había tenido reparo en definir varias veces en los pasillos del Pentágono bajo el eufemismo "con faldas y a lo loco", causando tanta hilaridad como nerviosismo entre sus sobresaltados oyentes. Sin embargo, era por naturaleza un tipo duro y pendenciero, sin pelos en la lengua y con un estilo directo y rudo que consideraba más una virtud que un defecto.

-        Como puede ver en la pantalla central, a eso de las 23:45 horas de la pasada noche, hora de Greenwich, se produjeron una sucesión de grandes explosiones en el río Támesis, a la altura de la ciudad de Gravesend, a unas 18 millas al este del centro de Londres. Estas imágenes de un satélite británico muestran la explosión del carguero pakistaní que al parecer utilizaron los terroristas, en ella pusieron fuera de combate a casi toda la seguridad fluvial de ese tramo. La segunda explosión, unos minutos después, se produce en la cercana central eléctrica de Tilbury, sumiendo en la oscuridad a buena parte de los suburbios orientales de la metrópoli británica. – ante el asombro enmudecido de los presentes, la imagen de satélite mostró un destello anaranjado en un extremo y poco después, la progresiva e imparable desaparición del mosaico de luces que se sucedían en una extensión creciente hacia el oeste. - Pero lo peor estaba aún por llegar, como confirman numerosos testigos, mientras esto ocurría, una veloz lancha fueraborda remontó el río en dirección al centro de Londres, cuando las fuerzas de seguridad la rodearon, voló por los aires, aunque esta vez se cuidaron de no estar tan cerca como para compartir su suerte. Esto ocurrió sobre las 00:16 horas de hoy, a la altura del suburbio londinense de Woolwich.

-        Diablos, donde la bomba del IRA en el 74- comentó un oficial de la Fuerza Aérea asignado al Comando de Defensa Estratégica (NORAD).

-        Exacto- observó con cara de pocos amigos el general, mirando por encima de sus gafas a aquel osado y erudito coronel - Pero el dato a destacar es que aquella tercera explosión, que había sido la menos potente, es la que ahora trae de cabeza a los británicos. Los expertos han confirmado que se trataba de al menos 250 kg de explosivo plástico, mezclado con unos 50 kg de materiales altamente radiactivos, al parecer con contenidos aún no precisados de polonio, estroncio, yodo y otros compuestos. En definitiva, lo que se conoce como una “bomba sucia”.

-        Dios mío, eso explica el tremendo caos que se está viviendo en Londres- reflexionó apesadumbrada la Presidenta, mientras observaba en una de las pantallas a su derecha, las imágenes en directo de la CNN, en las que aparecían autopistas con miles de vehículos atascados, muchedumbres histéricas en las estaciones de ferrocarril y caravanas de ambulancias dirigiéndose a hospitales colapsados por la enorme cantidad de personas contaminadas.

-        Al parecer fue imposible mantener en secreto la naturaleza del ataque. Los casos de severa contaminación radioactiva se multiplicaron en las primeras horas y fueron atendidos en varios hospitales, desde donde se filtró la noticia de un ataque radioactivo a la ciudad. En realidad los efectos se estima que son muy limitados, con un alcance letal de sólo un par de millas.

-        En concreto hemos calculado una dispersión de 1,2 millas para ser exactos- intervino el general en jefe de la Fuerza Aérea, al mando de los satélites y armas nucleares, el más joven de los altos mandos militares presentes en aquella reunión- Realmente, los efectos no alcanzaron a un número catastrófico de civiles, apenas a unos miles- la mirada enfurecida de la presidenta le devolvió a la senda de lo políticamente correcto y con una tos nerviosa, se apresuró a puntualizar- Quiero decir que pese a las terribles consecuencias para tantas familias inocentes, el desastre pudo ser infinitamente mayor si la carga hubiera sido detonada en el centro de la ciudad o si las condiciones meteorológicas…

-        Está bien Eduardson, es evidente que pudo haber sido mucho peor- interrumpió la Presidenta, visiblemente airada- Haga el favor de concretar brevemente el número de bajas y si el gobierno británico tiene bajo control ese caos que se ve en la pantalla.

-        Si, si señora, por supuesto. Concretamente, según comunica el alto mando británico los efectos la bomba sucia aún no han sido valorados completamente, pero podemos hablar en estos momentos de aproximadamente 480 muertos y unos 1.500 heridos muy graves, casi todos ellos con grados de contaminación letales. Además hay otras 6.500 personas más o menos, ingresadas con episodios de contaminación menos graves o leves, aunque las cifras no son definitivas, ya que siguen ingresando nuevos afectados, algunos en estado terminal. La zona ha sido totalmente evacuada y acordonada, pero hay evidentes problemas de pánico y avalanchas de londinenses que abandonan la ciudad en medio del caos. Sin embargo, los británicos afirman que tienen controlada la situación en el interior de la urbe, pero ya han reconocido que necesitarán ayuda con los millones de desplazados por el pánico y con el sistema sanitario para atención de los afectados, ya que sus hospitales y equipos sanitarios, tanto civiles como militares, están desbordados.

-        ¡Santo Dios, que desastre!- los rostros de los presentes que aún no conocían el alcance de lo ocurrido en Londres reflejaron la misma perplejidad que la Presidenta-, ¿A que hora está prevista la conexión con Downing Street, George?- preguntó al hombre sentado a su derecha, el Secretario de Estado George Hawkins.

-        A las 24:00 señora, es decir, dentro de 30 minutos. A este respecto, es importante que pueda consultar previamente el dossier sobre medios de despliegue inmediato que podemos ofrecerles. Es este documento de portada naranja que tiene en la mesa.

-        ¡Les ofreceremos todo lo que tengamos y mucho más!- los relámpagos azules en los ojos de aquella mujer sorprendieron a más de uno en la masculina sala- Señores, estamos ante una situación de máxima alerta, quiero que activen todos los recursos contra el Terror en nuestro territorio nacional y que proporcionen a Londres los medios suficientes como para hacer frente al caos generado. Envíen todos los hospitales de campaña y equipos NQB que tengan en Europa Central, personal especializado, helicópteros… ¡Todo!. ¡Ahora mismo, señores!.

Varios de los presentes, bajo la perentoria mirada de la Presidenta, se levantaron de inmediato y corrieron hacia los teléfonos de línea segura para transmitir las órdenes que movilizarían a miles de soldados, decenas de grandes aviones de transporte y dos unidades de helicópteros de maniobra estacionadas en el continente europeo. Después, ella se volvió hacia su Secretario de Estado y los demás, señalando vagamente otra de las grandes pantallas, donde escenas aéreas tomadas por los reporteros, mostraban incendios y revueltas en zonas urbanas.

-        Ahora, ¿quieren explicarme que diablos está sucediendo en Francia y porqué debe preocuparnos?.

-        Bueno - intervino de nuevo W. H. Eduardson, general en jefe de la Fuerza Aérea- Lo cierto señora Presidenta es que no estamos muy seguros de lo que está ocurriendo allí…

-        ¿Cómo dice?- los relámpagos azules volvieron, eclipsando el resplandor de las pantallas de datos.

-        Lo que quiere decir el general- intervino conciliador el Secretario de Estado Hawkins- es que los franceses no han informado oficialmente de los hechos, sólo sabemos lo que los medios de prensa y televisión está emitiendo sobre generalizados disturbios en los suburbios de París, que al parecer han sido motivados por enormes operaciones policiales de rastreo, con apoyo de medios militares. Hay numerosos enfrentamientos con las fuerzas del orden, se habla de decenas de muertos y heridos, así como de miles de detenidos y un despliegue de fuerzas de seguridad jamás visto. Sin embargo, el Elíseo no nos ha proporcionado información satisfactoria, limitándose a vagos argumentos sobre medidas usuales en una alerta terrorista como la motivada por el atentado de Londres. 

-        Pamplinas- decretó la Presidenta visiblemente alterada - Estos franceses me sacan de quicio, siempre con sus aires de superioridad y su estúpida insolencia. ¿Creen que somos imbéciles?. Si están removiendo el gallinero de esa manera es porque buscan algo muy importante y nosotros necesitamos saber de qué se trata. Supongo que los miles de millones de dólares que el pueblo americano ha invertido en alta tecnología espacial servirán para algo en este caso. ¿No es cierto general?- Los fríos ojos azules de la Presidenta se clavaron como puñales en el desdichado general Eduardson, que sobresaltado se apresuró a responder.

-        Oh. Ci…Cierto señora Presidenta, por supuesto. Sí, los satélites han detectado algo revelador...- farfulló mientras le arrebataba sin miramientos el mando a distancia al General en Jefe del Estado Mayor del Ejército, ante la perplejidad de todos los presentes - Como puede ver… un  segundo, esto no es…. Ahora, como puede ver decía, estas imágenes muestran claramente combates de alta intensidad en torno a este gran edificio que se ve en el centro. Hay incluso fuego de artillería contra dicho edificio y en unos segundos… Aquí miren, se ve claramente como desde el interior responden al fuego con el disparo de un misil que impacta en ese vehículo blindado.- una pequeña figura vacilante salió del blindado y se desplomó ardiendo a poca distancia.

-        Bien general- interrumpió la Presidenta intentando mostrar impaciencia pero palideciendo visiblemente- ¿Podría concretar y decirnos de qué se trata todo eso?.

-        Desde luego señora Presidenta. Estas imágenes fueron captadas hace unas horas por uno de nuestros pájaros a 60 kilómetros de París. Hemos identificado el gran edificio, es un arsenal del ejército francés. Los analistas están seguros de que lo que vemos es al propio ejército francés asaltando su arsenal, mientras una unidad armada con lo que parece material ruso resiste en su interior.

-        Por Dios bendito. ¿Me está diciendo que los rusos están atacando a los franceses?.

-        No señora, desde luego que no - el joven general la miraba desconcertado- Mire ahora, aquí tenemos una buena pista, vean la ampliación que hemos sacado de una de las fotos del satélite.- En la pantalla apareció una imagen algo desenfocada de uno de los cadáveres que se encontraban en el patio del castillo. Pese al tono verdoso de la imagen, todos distinguían el inconfundible Kalashnikov junto al cuerpo. El general presionó un botón del mando, ampliando un poco más la imagen, ahora el keffiyeh árabe era claramente visible en la cabeza de aquel asaltante abatido.

-        ¿Un árabe?.

-        Exacto, creemos que se trata de una unidad terrorista integrada por palestinos o norteafricanos, sin duda ligada al islamismo radical. También creemos que han robado el arsenal y se han apropiado de un número indeterminado de armas, que han debido transportar hacia algún escondite. Esto explica los enormes despliegues policiales y registros en los suburbios musulmanes del este y norte de París.

-        ¿Me está usted diciendo que se trata de otro ataque de un grupo islámico?. Dos ataques, en dos países distintos y la misma noche… esto es mucho más grave de lo que imaginaba - la Presidenta parecía estar descendiendo a un oscuro pozo de incredulidad. - En cualquier caso, lo primero que debemos hacer es informar a los franceses del paradero de sus armas robadas - reflexionó pensativa mientras miraba las imágenes de los informativos, que mostraban incendios, barricadas y cargas policiales. - Porque, ¿supongo general Eduardson, que esos “pájaros” suyos habrán tomado las imágenes del robo de las armas y habrán seguido a los camiones hasta su escondrijo?. Y si es así, ¿por qué no hemos informado aún a los franceses?.

-        En realidad señora, nuestro satélite solo ha sobrevolado la zona durante siete minutos y lo que encontró fueron esas imágenes del combate que se estaba produciendo en el arsenal, el robo se había producido varias horas antes. Es un pájaro en órbita y no volverá a sobrevolar esa zona hasta dentro de 90 minutos. Lamentablemente, ignorábamos por completo que pudiera producirse un incidente de importancia en las cercanías de París, así que la cobertura de la zona era la usual, con una pasada de alguno de los sistemas FOCUS o SCARE cada 12 horas aproximadamente. En realidad fue una auténtica casualidad que pasara uno durante los combates posteriores al asalto, sin embargo, de lo que ocurrió durante el robo y el las horas posteriores no tenemos nada.

-        ¡Perfecto, así que no tenemos nada!. ¡Me obligan a gastar cuatro mil millones de dólares en docenas de nuevos satélites y ahora no tenemos nada!.- la ira justificada de la presidenta sólo encontraba un apesadumbrado eco de frustración en sus interlocutores. Ante el abatimiento general, ella se aplacó.- En todo caso George, arregla una llamada telefónica al Presidente francés para dentro de una hora, a ver que podemos sacar en claro con ellos. Bien señores, activen la alerta antiterrorista en todo el país y en ultramar. Esta escalada terrorista debe tener un motivo y nada indica que no valla a continuar y que los siguientes no seamos nosotros. Busquen los mejores analistas y expertos en terrorismo islámico de sus departamentos, dentro de 12 horas tendremos una reunión para analizar en profundidad estos acontecimientos y diseñar nuevas respuestas. Buenos días.

La Presidenta salió rápidamente de la sala en dirección al despacho oval, con intención de hablar inmediatamente con los dos dirigentes de los países atacados. Mientras, el Secretario de Estado Hawkins era abordado en el pasillo por el Director de la CIA, J. Murdock, recién nombrado en el cargo y todavía algo fuera de juego. En todo caso, parecía tratarse de algo importante.

-        Disculpa George, creo que tenemos algo que deberías ver antes de hablar con la jefa.

-        Claro James, dame algo de tiempo para un par de gestiones urgentes y te recibo en mi despacho. ¿Qué tal dentro de veinte minutos?.

-        Ok, allí nos veremos.

James Murdock maldecía su suerte. Sabía que no estaba hecho para ese cargo y todo en su actitud lo demostraba. Pese a que habían transcurrido ya más de dos meses desde su nombramiento no se encontraba a gusto. Quizá se debía al hecho poco usual de ser un director de la Agencia sin experiencia política alguna. Era un simple funcionario que había empezado desde abajo del todo, recorriendo durante dieciocho largos años de servicio todos los peldaños de aquella vasta y compleja organización. Y fue precisamente cuando se encontraba en el mejor puesto que podía desear, como jefe del pequeño departamento de análisis y riesgos, cuando estalló el enésimo escándalo por los errores operativos de la agencia. Escándalo que removió toda la cúpula directiva de la CIA, catapultándole hasta la cima, donde aterrizó presa del máximo estupor.

Claro que la culpa era suya, él fue el único en toda la agencia que predijo en un iluminado informe de análisis y riesgo, el inminente acceso al poder de los islamistas en Argelia. Lo cierto es que su informe, entregado varios meses antes de las elecciones ganadas por el resucitado Frente Islámico de Salvación, fue ignorado por el entonces Director de la CIA, sin que se llevara a cabo ni una sola de las propuestas que contenía para contrarrestar el peligro. Todo el mundo pensó que los militares argelinos controlarían el asunto, como siempre habían hecho y que si habían permitido la vuelta del FIS para presentarse a las elecciones, era porque sin duda tenían convenientemente asegurado el resultado.

Pero la realidad fue muy distinta, si alguien se hubiera leído su informe seriamente, habría advertido los sutiles cambios detectados en los últimos tiempos en buena parte de la cúpula del poder militar. Aquello dejaba seriamente comprometida la lealtad del ejército hacia el general-presidente, que gobernaba con mano de hierro el país. Pero lo más revelador de su informe, eran los indicios de que dicho dirigente argelino había recibido cuantiosos regalos financieros provenientes de Oriente Medio, así como una lujosa propiedad a su nombre, en una isla cercana a Hong Kong, cortesía del Gobierno Chino.

Ahora, el dictador argelino estaría disfrutando de su dorado retiro en la isla del mar de China, mientras una estable y fuerte república islámica gobernaba Argelia. Además, como efecto colateral de la hábil jugada del viejo general, el pobre Murdock se encontraba de pronto al frente de todo el tinglado de la CIA, precisamente cuando su instinto le decía que no podía haber escogido un momento peor para ello. El mundo estaba patas arriba y la llamada Guerra contra el Terror, empezaba a tomar la forma de un enorme montón de mierda del que nadie parecía poder librarse.

Poco después, se encontraba sentado frente al Secretario de Estado Hawkins en su amplio despacho en el ala oeste de la Casa Blanca.

-       Gracias por recibirnos George, intentaremos ser breves y claros a la hora de exponerte lo que hemos encontrado. Por cierto, esta es la señorita Shepard, la nueva jefa de análisis y riesgos.

-       Encantado de conocerla señorita- la joven analista se levantó y tendió una mano al Secretario de Estado, interrumpiendo su trabajo en el portátil, donde preparaba la presentación de los datos, después con un gracioso gesto se estiró la falda y volvió a sentarse frente al ordenador, apartando con una mano su abundante cabellera rizada.

-       Adelante señores, soy todo oídos.- les apremió el Secretario de Estado, intentando apartar los ojos de la bella mujer.

-       Bien George, lo primero que debo decirte es que esto no tiene nada que ver con los incidentes islamistas. Al menos directamente

-       ¿A no?.- el Secretario de Estado pareció sorprenderse bastante, tanto como para incorporarse levemente en su sillón.

-       No, en realidad se trata de los chinos.

-       Oh, diablos James, espero que no tengas malas noticias por ese lado. Ahora no.

-       Bueno, no es que se trate de nada muy concreto, sólo indicios algo preocupantes y cosas sin explicación convincente.

-        Ah, ya entiendo - la relajación del Secretario de Estado y su expresión algo escéptica y divertida produjeron una leve sensación de malestar en su interlocutor. La CIA había perdido casi por completo su condición de agencia fiable, devastada por escandalosos errores. Incluso había sido privada de la dirección de los sistemas de inteligencia espaciales, puestos directamente bajo la responsabilidad de la Fuerza Aérea y tampoco participaban apenas en el control de los drones que rastreaban y eliminaban objetivos terroristas por todo el mundo, bajo supervisón directa de la Presidencia y el Servicio Secreto. La CIA era un dinosaurio casi anacrónico, pensó el Secretario de Estado, sin embargo el político era un profesional y pronto ocultó sus verdaderos pensamientos y recompuso su actitud atenta e interesada.- Veamos lo que tenéis, pero os tengo que pedir brevedad, tened en cuenta que estamos en medio de una crisis muy grave y debo ocuparme aún de nuestra estrategia con los medios de comunicación, ya sabes lo delicado que es eso.

-        Bien, iremos al grano, como puedes ver en los gráficos y tablas que aparecen en el ordenador, hemos detectado un notable incremento de los pedidos de exportaciones chinas hacia una zona geográfica específica, concretamente el sur de Europa. Esto es chocante ya que como sabes, siguen en vigor la batería de tasas y aranceles aprobados hace dos años, en el acuerdo para salvar la economía occidental de los dragones asiáticos.

-        El Acuerdo de Harrington Lake.- murmuró el Secretario de Estado, reviviendo las intensas jornadas en las que Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, Australia y Nueva Zelanda aprobaron un documento con más de noventa medidas para proteger sus maltrechas economías ante la avalancha de traslados de centros industriales al extremo oriente, principalmente a China, la fuga de inversiones y capitales hacia estas economías y la tremenda invasión de sus mercados interiores por productos manufacturados asiáticos. Aquello había supuesto en la práctica la disolución de todos los acuerdos adoptados por la Organización Mundial del Comercio en las últimas décadas, el fin del libre comercio y del concepto de la "globalización".

-        Exacto, Harrington Lake y lo cierto es que aquellas medidas están funcionando mucho mejor de lo que se esperaba, al menos en cuanto a detener la avalancha de exportaciones chinas a bajo precio, que estaban destruyendo la industria manufacturera occidental. Pero de repente, observa aquí, cientos de pedidos y contratos cerrados en firme para exportar miles y miles de toneladas de productos textiles y calzado al sur de Europa. ¡ Y todo ello pese a los fuertes aranceles!.

-        ¿Pero no tiene sentido, verdad?. Será una ruina para ellos.- El Secretario de Estado reflexionó- ¿O es que han inventado alguna estratagema para burlar nuestras medidas?. ¿Es eso lo que habéis descubierto?.

-        No George, lo cierto es que no creemos que se trate de una maniobra económica, sino algo mucho más preocupante.- James Murdock hizo un rápido gesto a su ayudante para que continuara con la presentación de lo que habían encontrado. Era ella, en definitiva, quién había descubierto aquello y quién había expuesto el riesgo de forma tan convincente, que no había tenido más remedio que creerla.

Michelle Shepard, al ver el gesto perentorio de su jefe supo que había llegado la hora de intervenir. Sintiendo una leve descarga de adrenalina ante la importancia del momento, pulsó con nerviosismo una tecla de su portátil, que empezó a presentar otra batería de datos, en este caso la mitad de la pantalla fue ocupada por un mapamundi surcado por numerosas líneas rojas, mientras la otra mitad de la pantalla ofrecía una sucesión de datos en cascada.

-        Como puede ver ahora, hemos rastreado como sabuesos las rutas de exportación de esta batería de contratos hacia el sur de Europa. La pista que nos hizo sospechar algo realmente podrido en el asunto, es que todos los barcos que dentro de unos meses servirán esta enorme cantidad de pedidos, unos noventa, harán escala antes en puertos del norte de África. – Michelle se quedó mirando al Secretario de Estado, que la observaba con una divertida media sonrisa. ¿Rastrear como sabuesos?. ¿Algo realmente podrido?. Interiormente se maldijo por haber utilizado aquel lenguaje propio de rudos espías de Hollywood. Los nervios y las ganas de mostrar su competencia, que siempre parecía puesta a prueba por su condición femenina, le habían jugado una mala pasada.

-        Bueno, lo expresa con mucha contundencia querida, pero debemos tener en cuenta que África es una zona comercial preferente para los chinos. Recuerde señorita, que los chinos son los principales inversores en las economías africanas desde hace varios años, especialmente en la zona norte del continente. Así que un poco de sano comercio realmente no me parece nada podrido, ¿no cree?.

-        ¿Zapatos y vestidos occidentales para Argelia y Libia?. Perdone señor Secretario, pero dado que ahora gobiernan los islamistas radicales en ambos estados, debemos considerar como extremadamente sospechoso todo este asunto.- el Secretario Hawkins perdió su sonrisa mientras comprendía que la bella mujer parecía tener serios y contundentes argumentos. En aquel momento, James Murdock tocó suavemente el hombro de la mujer y le indicó con un gesto que él continuaría a partir de ahí.

-        Me temo George que esos barcos llevan otras cosas más necesarias para ellos. Tal y como está montada la operación, todo indica que puede tratarse de envíos encubiertos de armamento.

-        ¡Cómo!. Por todos los santos James.

El Secretario de Estado ahora sí que estaba alarmado, semejante violación china del bloqueo decretado por Naciones Unidas era un asunto muy serio. Después de la escalada de tensión que se estaba viviendo desde hace varios meses entre la islámica Argelia y Marruecos, el único aliado que les quedaba a los occidentales en el norte de África, era evidente la amenaza de un conflicto armado. Para defender a su aliado, Estados unidos había forzado en la ONU un bloqueo a los estados islamistas que estaban pregonando la guerra contra los marroquíes.

-        Si esto es cierto, nos encontramos al borde de una crisis en el peor momento posible.- el Secretario de Estado pareció brevemente desconcertado, sin duda abrumado por la acumulación de malas noticias. Luego, tras unos segundos de febril actividad mental, recuperó el gesto sereno.

-        ¿Tenéis alguna prueba concreta que demuestre que esos barcos van a llevar armas allí?. ¿Acumulaciones de armamento en los puertos de origen?. ¿Transportes masivos desde fábricas o arsenales?. ¿Algo?.

James Murdock pareció dudar por primera vez, pese a que sabía que el más mínimo gesto de indecisión sería inmediatamente detectado por el astuto Secretario de Estado, verdadero experto en descubrir puntos débiles en sus interlocutores y explorarlos o atacarlos a conveniencia. Abrumado por el delicado momento, sintió una punzada de terror mientras por un instante pensó que quizá se había precipitado. ¿Era posible que se hubiera dejado llevar por la belleza de su ayudante?.

Él era un hombre felizmente casado, con dos hijos estupendos, pero para su vergüenza debía reconocer que aquella mujer le producía una evidente confusión cuando le miraba con aquellos increíbles ojos verdes. Dirigió una rápida mirada a Michelle Shepard, que le devolvió un gesto de interrogación, combinado con aquella determinación que le había obligado a admitir la veracidad de todo aquello. Aquella firmeza y convicción le recordaron los entresijos de un buen análisis de riesgo, él mejor que nadie sabía cuando la suma de circunstancias daba como resultado un riesgo con alta probabilidad de concretarse. Y Michelle ahora había descubierto esa suma de circunstancias, no le cabía duda.

-       De momento no hay nada concreto, sólo indicios, como la llamada de reservistas en casi todos los países de la zona y las recientes obras en la mayoría de los puertos argelinos y libios.

-       ¿Obras?.

-       Mira, estas son fotografías de hace apenas unos días. Lo cierto es que no son espectaculares obras de ampliación de los puertos ni nada por el estilo, simplemente están cubriendo con enormes tejados metálicos toda la superficie de los muelles de carga. La única explicación que se nos ocurre es que no quieren que veamos lo que van a descargar en esos puertos.

-        Quizá simplemente quieren trabajar a la sombra.- Ante el frívolo comentario del Secretario de Estado, Murdock inició una queja airada, pero aquel le cortó con un gesto impaciente. - Mira James, es un tema muy delicado y serio, que de ser cierto requeriría medidas drásticas. Sólo si obtenéis confirmación de las armas intervendremos, de lo contrario no podemos hacer nada. Imagina destructores de la armada estadounidense asaltando mercantes chinos cargados de sujetadores y sandalias. Además te ruego que no pongas todos los recursos de la Agencia en este tema. Lo hablaré con la jefa después, pero quiero que sepas que voy a sugerirle que establezca como prioridad para la CIA la investigación de las células integristas en Europa. Hay que descubrir quién está detrás de esta oleada de atentados.

-       De acuerdo, nos centraremos en este tema.- la inicial resignación del Director de la CIA se fue transformando en una creciente indignación al comprender que de nuevo no se atendía una recomendación de riesgo avalada por él.- Pero quiero que le digas a la Presidenta, que recomiendo investigar a fondo el tema de las exportaciones chinas al Mediterráneo y que si no descubrimos lo que están tramando, nos llevaremos otra desagradable sorpresa en el norte de África.

El Secretario de Estado Hawkins sin embargo, estaba ya concentrando su atención sobre cómo diseñar la estrategia de la Casa Blanca ante los medios de comunicación, en relación a los atentados de Europa. Distraído, despidió al Director de la CIA con un mecánico “de acuerdo James, lo tendremos muy en cuenta”, levantando una mano a modo de despedida, mientras con la otra descolgaba el teléfono y pedía a la operadora que le pusiera con la Jefa de Prensa de la Casa Blanca.

Murdock salió furioso de la estancia, seguido precipitadamente por Michelle Shepard. Aquel maldito bastardo ni siquiera le había escuchado. Decidió presentarle por escrito sus recomendaciones, con copia a la Presidenta. Si se producía otro error de interpretación no sería esta vez su cabeza la que rodara.

Mientras, en el despacho que acababan de abandonar, el Secretario de Estado hablaba en realidad con el director de la NSA, otra agencia de inteligencia federal, pidiéndole que estuvieran al  tanto y le informaran de inmediato en el caso de que la CIA empezara a distraer demasiados recursos hacia extremo oriente. No se fiaba de Murdock y lo último que necesitaba ahora era que aquel estúpido, deslumbrado por las teorías de su explosiva ayudante, limitara su capacidad para dar respuestas a lo que estaba ocurriendo con los terroristas islámicos, sólo pensar en como trataría todo esto la prensa en los próximos meses le ponía enfermo.

No podía saber que los indicios que le acababa de presentar la CIA, eran en realidad los primeros fragmentos de una pesadilla que nadie habría podido imaginar.