El mundo entero resultó conmocionado aquella terrible noche. El gabinete
de crisis del gobierno estadounidense, convocado de urgencia apenas unas horas
después de los ataques, se levantó como un resorte cuando la presidenta del
país hizo su entrada en la gran sala. Los tonos azules y verdes que desprendían
las enormes pantallas de presentación de datos circundantes, daban a la escena
un cierto aire de ciencia ficción, que contribuía a aumentar la sensación de
irrealidad que muchos de ellos tenían en aquellos momentos. La Presidenta en
particular, quizá influida por la losa que suponía ser la primera mujer en
ocupar la Casa Blanca,
mostraba claramente en su rostro la tensión que todos estaban viviendo.
- Buenas noches señores-
saludó con cierta brusquedad- Vallamos al grano lo antes posible, necesito que
me pongan al corriente de la situación con la suficiente profundidad como para
que podamos adoptar las medidas que sean necesarias esta misma madrugada.
- Si me permite señora
Presidenta- el robusto general Westmoreland, jefe de estado mayor del ejército
seleccionó con el mando a distancia la primera sucesión de imágenes que
ilustraban el informe de los acontecimientos. Representante del sector más duro
del Pentágono, aquel severo mormón del medio oeste destilaba una evidente irritación, tanto por lo que estaba
sucediendo, a su juicio debido a la falta de mano dura en determinados asuntos,
como por tener a una mujer al frente de la presidencia de los Estados Unidos,
desgraciada situación que no había tenido reparo en definir varias veces en los
pasillos del Pentágono bajo el eufemismo "con faldas y a lo loco",
causando tanta hilaridad como nerviosismo entre sus sobresaltados oyentes. Sin
embargo, era por naturaleza un tipo duro y pendenciero, sin pelos en la lengua
y con un estilo directo y rudo que consideraba más una virtud que un defecto.
- Como puede ver en la
pantalla central, a eso de las 23:45 horas de la pasada noche, hora de
Greenwich, se produjeron una sucesión de grandes explosiones en el río Támesis,
a la altura de la ciudad de Gravesend, a unas 18 millas al este del
centro de Londres. Estas imágenes de un satélite británico muestran la
explosión del carguero pakistaní que al parecer utilizaron los terroristas, en
ella pusieron fuera de combate a casi toda la seguridad fluvial de ese tramo.
La segunda explosión, unos minutos después, se produce en la cercana central
eléctrica de Tilbury, sumiendo en la oscuridad a buena parte de los suburbios
orientales de la metrópoli británica. – ante el asombro enmudecido de los
presentes, la imagen de satélite mostró un destello anaranjado en un extremo y
poco después, la progresiva e imparable desaparición del mosaico de luces que
se sucedían en una extensión creciente hacia el oeste. - Pero lo peor estaba
aún por llegar, como confirman numerosos testigos, mientras esto ocurría, una
veloz lancha fueraborda remontó el río en dirección al centro de Londres,
cuando las fuerzas de seguridad la rodearon, voló por los aires, aunque esta
vez se cuidaron de no estar tan cerca como para compartir su suerte. Esto
ocurrió sobre las 00:16 horas de hoy, a la altura del suburbio londinense de
Woolwich.
- Diablos, donde la bomba
del IRA en el 74- comentó un oficial de la Fuerza Aérea asignado
al Comando de Defensa Estratégica (NORAD).
- Exacto- observó con cara
de pocos amigos el general, mirando por encima de sus gafas a aquel osado y
erudito coronel - Pero el dato a destacar es que aquella tercera explosión, que
había sido la menos potente, es la que ahora trae de cabeza a los británicos.
Los expertos han confirmado que se trataba de al menos 250 kg de explosivo
plástico, mezclado con unos 50 kg de materiales altamente radiactivos, al
parecer con contenidos aún no precisados de polonio, estroncio, yodo y otros
compuestos. En definitiva, lo que se conoce como una “bomba sucia”.
- Dios mío, eso explica el
tremendo caos que se está viviendo en Londres- reflexionó apesadumbrada la
Presidenta, mientras observaba en una de las pantallas a su derecha, las
imágenes en directo de la CNN, en las que aparecían autopistas con miles de
vehículos atascados, muchedumbres histéricas en las estaciones de ferrocarril y
caravanas de ambulancias dirigiéndose a hospitales colapsados por la enorme
cantidad de personas contaminadas.
- Al parecer fue imposible
mantener en secreto la naturaleza del ataque. Los casos de severa contaminación
radioactiva se multiplicaron en las primeras horas y fueron atendidos en varios
hospitales, desde donde se filtró la noticia de un ataque radioactivo a la ciudad. En realidad los
efectos se estima que son muy limitados, con un alcance letal de sólo un par de
millas.
- En concreto hemos
calculado una dispersión de 1,2
millas para ser exactos- intervino el general en jefe de
la Fuerza Aérea,
al mando de los satélites y armas nucleares, el más joven de los altos mandos
militares presentes en aquella reunión- Realmente, los efectos no alcanzaron a
un número catastrófico de civiles, apenas a unos miles- la mirada enfurecida de
la presidenta le devolvió a la senda de lo políticamente correcto y con una tos
nerviosa, se apresuró a puntualizar- Quiero decir que pese a las terribles
consecuencias para tantas familias inocentes, el desastre pudo ser
infinitamente mayor si la carga hubiera sido detonada en el centro de la ciudad
o si las condiciones meteorológicas…
- Está bien Eduardson, es
evidente que pudo haber sido mucho peor- interrumpió la Presidenta,
visiblemente airada- Haga el favor de concretar brevemente el número de bajas y
si el gobierno británico tiene bajo control ese caos que se ve en la pantalla.
- Si, si señora, por
supuesto. Concretamente, según comunica el alto mando británico los efectos la
bomba sucia aún no han sido valorados completamente, pero podemos hablar en
estos momentos de aproximadamente 480 muertos y unos 1.500 heridos muy graves,
casi todos ellos con grados de contaminación letales. Además hay otras 6.500
personas más o menos, ingresadas con episodios de contaminación menos graves o
leves, aunque las cifras no son definitivas, ya que siguen ingresando nuevos
afectados, algunos en estado terminal. La zona ha sido totalmente evacuada y
acordonada, pero hay evidentes problemas de pánico y avalanchas de londinenses
que abandonan la ciudad en medio del caos. Sin embargo, los británicos afirman
que tienen controlada la situación en el interior de la urbe, pero ya han
reconocido que necesitarán ayuda con los millones de desplazados por el pánico
y con el sistema sanitario para atención de los afectados, ya que sus
hospitales y equipos sanitarios, tanto civiles como militares, están
desbordados.
- ¡Santo Dios, que
desastre!- los rostros de los presentes que aún no conocían el alcance de lo
ocurrido en Londres reflejaron la misma perplejidad que la Presidenta-, ¿A que
hora está prevista la conexión con Downing Street, George?- preguntó al hombre
sentado a su derecha, el
Secretario de Estado George Hawkins.
- A las 24:00 señora, es
decir, dentro de 30 minutos. A este respecto, es importante que pueda consultar
previamente el dossier sobre medios de despliegue inmediato que podemos
ofrecerles. Es este documento de portada naranja que tiene en la mesa.
- ¡Les ofreceremos todo lo
que tengamos y mucho más!- los relámpagos azules en los ojos de aquella mujer
sorprendieron a más de uno en la masculina sala- Señores, estamos ante una
situación de máxima alerta, quiero que activen todos los recursos contra el
Terror en nuestro territorio nacional y que proporcionen a Londres los medios
suficientes como para hacer frente al caos generado. Envíen todos los
hospitales de campaña y equipos NQB que tengan en Europa Central, personal
especializado, helicópteros… ¡Todo!. ¡Ahora mismo, señores!.
Varios de los presentes, bajo la perentoria mirada de la Presidenta, se
levantaron de inmediato y corrieron hacia los teléfonos de línea segura para
transmitir las órdenes que movilizarían a miles de soldados, decenas de grandes
aviones de transporte y dos unidades de helicópteros de maniobra estacionadas
en el continente europeo. Después, ella se volvió hacia su Secretario de Estado
y los demás, señalando vagamente otra de las grandes pantallas, donde escenas
aéreas tomadas por los reporteros, mostraban incendios y revueltas en zonas
urbanas.
- Ahora, ¿quieren explicarme
que diablos está sucediendo en Francia y porqué debe preocuparnos?.
- Bueno - intervino de nuevo
W. H. Eduardson, general en jefe de la Fuerza Aérea- Lo
cierto señora Presidenta es que no estamos muy seguros de lo que está
ocurriendo allí…
- ¿Cómo dice?- los
relámpagos azules volvieron, eclipsando el resplandor de las pantallas de
datos.
- Lo que quiere decir el
general- intervino conciliador el
Secretario de Estado Hawkins- es que los franceses no han
informado oficialmente de los hechos, sólo sabemos lo que los medios de prensa
y televisión está emitiendo sobre generalizados disturbios en los suburbios de
París, que al parecer han sido motivados por enormes operaciones policiales de
rastreo, con apoyo de medios militares. Hay numerosos enfrentamientos con las
fuerzas del orden, se habla de decenas de muertos y heridos, así como de miles
de detenidos y un despliegue de fuerzas de seguridad jamás visto. Sin embargo,
el Elíseo no nos ha proporcionado información satisfactoria, limitándose a
vagos argumentos sobre medidas usuales en una alerta terrorista como la
motivada por el atentado de Londres.
- Pamplinas- decretó la
Presidenta visiblemente alterada - Estos franceses me sacan de quicio, siempre
con sus aires de superioridad y su estúpida insolencia. ¿Creen que somos
imbéciles?. Si están removiendo el gallinero de esa manera es porque buscan
algo muy importante y nosotros necesitamos saber de qué se trata. Supongo que
los miles de millones de dólares que el pueblo americano ha invertido en alta
tecnología espacial servirán para algo en este caso. ¿No es cierto general?-
Los fríos ojos azules de la Presidenta se clavaron como puñales en el
desdichado general Eduardson, que sobresaltado se apresuró a responder.
- Oh. Ci…Cierto señora
Presidenta, por supuesto. Sí, los satélites han detectado algo revelador...-
farfulló mientras le arrebataba sin miramientos el mando a distancia al General
en Jefe del Estado Mayor del Ejército, ante la perplejidad de todos los
presentes - Como puede ver… un segundo,
esto no es…. Ahora, como puede ver decía, estas imágenes muestran claramente
combates de alta intensidad en torno a este gran edificio que se ve en el
centro. Hay incluso fuego de artillería contra dicho edificio y en unos
segundos… Aquí miren, se ve claramente como desde el interior responden al
fuego con el disparo de un misil que impacta en ese vehículo blindado.- una
pequeña figura vacilante salió del blindado y se desplomó ardiendo a poca
distancia.
- Bien general- interrumpió
la Presidenta intentando mostrar impaciencia pero palideciendo visiblemente-
¿Podría concretar y decirnos de qué se trata todo eso?.
- Desde luego señora
Presidenta. Estas imágenes fueron captadas hace unas horas por uno de nuestros
pájaros a 60
kilómetros de París. Hemos identificado el gran
edificio, es un arsenal del ejército francés. Los analistas están seguros de
que lo que vemos es al propio ejército francés asaltando su arsenal, mientras
una unidad armada con lo que parece material ruso resiste en su interior.
- Por Dios bendito. ¿Me está
diciendo que los rusos están atacando a los franceses?.
- No señora, desde luego que
no - el joven general la miraba desconcertado- Mire ahora, aquí tenemos una
buena pista, vean la ampliación que hemos sacado de una de las fotos del
satélite.- En la pantalla apareció una imagen algo desenfocada de uno de los
cadáveres que se encontraban en el patio del castillo. Pese al tono verdoso de
la imagen, todos distinguían el inconfundible Kalashnikov junto al cuerpo. El
general presionó un botón del mando, ampliando un poco más la imagen, ahora el keffiyeh
árabe era claramente visible en la cabeza de aquel asaltante abatido.
- ¿Un árabe?.
- Exacto, creemos que se
trata de una unidad terrorista integrada por palestinos o norteafricanos, sin
duda ligada al islamismo radical. También creemos que han robado el arsenal y
se han apropiado de un número indeterminado de armas, que han debido
transportar hacia algún escondite. Esto explica los enormes despliegues
policiales y registros en los suburbios musulmanes del este y norte de París.
- ¿Me está usted diciendo
que se trata de otro ataque de un grupo islámico?. Dos ataques, en dos países
distintos y la misma noche… esto es mucho más grave de lo que imaginaba - la
Presidenta parecía estar descendiendo a un oscuro pozo de incredulidad. - En
cualquier caso, lo primero que debemos hacer es informar a los franceses del
paradero de sus armas robadas - reflexionó pensativa mientras miraba las
imágenes de los informativos, que mostraban incendios, barricadas y cargas
policiales. - Porque, ¿supongo general Eduardson, que esos “pájaros” suyos
habrán tomado las imágenes del robo de las armas y habrán seguido a los camiones
hasta su escondrijo?. Y si es así, ¿por qué no hemos informado aún a los
franceses?.
- En realidad señora,
nuestro satélite solo ha sobrevolado la zona durante siete minutos y lo que
encontró fueron esas imágenes del combate que se estaba produciendo en el
arsenal, el robo se había producido varias horas antes. Es un pájaro en órbita
y no volverá a sobrevolar esa zona hasta dentro de 90 minutos. Lamentablemente,
ignorábamos por completo que pudiera producirse un incidente de importancia en
las cercanías de París, así que la cobertura de la zona era la usual, con una
pasada de alguno de los sistemas FOCUS o SCARE cada 12 horas aproximadamente.
En realidad fue una auténtica casualidad que pasara uno durante los combates
posteriores al asalto, sin embargo, de lo que ocurrió durante el robo y el las
horas posteriores no tenemos nada.
- ¡Perfecto, así que no
tenemos nada!. ¡Me obligan a gastar cuatro mil millones de dólares en docenas
de nuevos satélites y ahora no tenemos nada!.- la ira justificada de la
presidenta sólo encontraba un apesadumbrado eco de frustración en sus
interlocutores. Ante el abatimiento general, ella se aplacó.- En todo caso
George, arregla una llamada telefónica al Presidente francés para dentro de una
hora, a ver que podemos sacar en claro con ellos. Bien señores, activen la
alerta antiterrorista en todo el país y en ultramar. Esta escalada terrorista
debe tener un motivo y nada indica que no valla a continuar y que los
siguientes no seamos nosotros. Busquen los mejores analistas y expertos en
terrorismo islámico de sus departamentos, dentro de 12 horas tendremos una
reunión para analizar en profundidad estos acontecimientos y diseñar nuevas
respuestas. Buenos días.
La Presidenta salió rápidamente de la sala en dirección al despacho
oval, con intención de hablar inmediatamente con los dos dirigentes de los
países atacados. Mientras, el
Secretario de Estado Hawkins era abordado en el pasillo por
el Director de la CIA, J. Murdock, recién nombrado en el cargo y todavía algo
fuera de juego. En todo caso, parecía tratarse de algo importante.
- Disculpa George, creo que
tenemos algo que deberías ver antes de hablar con la jefa.
- Claro James, dame algo de
tiempo para un par de gestiones urgentes y te recibo en mi despacho. ¿Qué tal
dentro de veinte minutos?.
- Ok, allí nos veremos.
James Murdock maldecía su suerte. Sabía que no estaba hecho para ese
cargo y todo en su actitud lo demostraba. Pese a que habían transcurrido ya más
de dos meses desde su nombramiento no se encontraba a gusto. Quizá se debía al
hecho poco usual de ser un director de la Agencia sin experiencia política
alguna. Era un simple funcionario que había empezado desde abajo del todo,
recorriendo durante dieciocho largos años de servicio todos los peldaños de
aquella vasta y compleja organización. Y fue precisamente cuando se encontraba
en el mejor puesto que podía desear, como jefe del pequeño departamento de
análisis y riesgos, cuando estalló el enésimo escándalo por los errores
operativos de la
agencia. Escándalo que removió toda la cúpula directiva de la
CIA, catapultándole hasta la cima, donde aterrizó presa del máximo estupor.
Claro que la culpa era suya, él fue el único en toda la agencia que
predijo en un iluminado informe de análisis y riesgo, el inminente acceso al
poder de los islamistas en Argelia. Lo cierto es que su informe, entregado
varios meses antes de las elecciones ganadas por el resucitado Frente Islámico
de Salvación, fue ignorado por el entonces Director de la CIA, sin que se
llevara a cabo ni una sola de las propuestas que contenía para contrarrestar el
peligro. Todo el mundo pensó que los militares argelinos controlarían el
asunto, como siempre habían hecho y que si habían permitido la vuelta del FIS
para presentarse a las elecciones, era porque sin duda tenían convenientemente
asegurado el resultado.
Pero la realidad fue muy distinta, si alguien se hubiera leído su
informe seriamente, habría advertido los sutiles cambios detectados en los
últimos tiempos en buena parte de la cúpula del poder militar. Aquello dejaba
seriamente comprometida la lealtad del ejército hacia el general-presidente,
que gobernaba con mano de hierro el país. Pero lo más revelador de su informe,
eran los indicios de que dicho dirigente argelino había recibido cuantiosos
regalos financieros provenientes de Oriente Medio, así como una lujosa
propiedad a su nombre, en una isla cercana a Hong Kong, cortesía del Gobierno
Chino.
Ahora, el dictador argelino estaría disfrutando de su dorado retiro en
la isla del mar de China, mientras una estable y fuerte república islámica
gobernaba Argelia. Además, como efecto colateral de la hábil jugada del viejo
general, el pobre Murdock se encontraba de pronto al frente de todo el tinglado
de la CIA, precisamente cuando su instinto le decía que no podía haber escogido
un momento peor para ello. El mundo estaba patas arriba y la llamada Guerra
contra el Terror, empezaba a tomar la forma de un enorme montón de mierda del
que nadie parecía poder librarse.
Poco después, se encontraba sentado frente al Secretario de Estado
Hawkins en su amplio despacho en el ala oeste de la Casa Blanca.
- Gracias por recibirnos
George, intentaremos ser breves y claros a la hora de exponerte lo que hemos
encontrado. Por cierto, esta es la señorita Shepard, la nueva jefa de análisis y
riesgos.
- Encantado de conocerla
señorita- la joven analista se levantó y tendió una mano al Secretario de
Estado, interrumpiendo su trabajo en el portátil, donde preparaba la
presentación de los datos, después con un gracioso gesto se estiró la falda y
volvió a sentarse frente al ordenador, apartando con una mano su abundante
cabellera rizada.
- Adelante señores, soy todo
oídos.- les apremió el
Secretario de Estado, intentando apartar los ojos de la bella
mujer.
- Bien George, lo primero que
debo decirte es que esto no tiene nada que ver con los incidentes islamistas.
Al menos directamente
- ¿A no?.- el Secretario de Estado
pareció sorprenderse bastante, tanto como para incorporarse levemente en su
sillón.
- No, en realidad se trata de
los chinos.
- Oh, diablos James, espero
que no tengas malas noticias por ese lado. Ahora no.
- Bueno, no es que se trate
de nada muy concreto, sólo indicios algo preocupantes y cosas sin explicación
convincente.
- Ah, ya entiendo - la
relajación del Secretario de Estado y su expresión algo escéptica y divertida
produjeron una leve sensación de malestar en su interlocutor. La CIA había
perdido casi por completo su condición de agencia fiable, devastada por
escandalosos errores. Incluso había sido privada de la dirección de los
sistemas de inteligencia espaciales, puestos directamente bajo la
responsabilidad de la Fuerza Aérea y tampoco participaban apenas en el control
de los drones que rastreaban y eliminaban objetivos terroristas por todo el
mundo, bajo supervisón directa de la Presidencia y el Servicio Secreto. La CIA
era un dinosaurio casi anacrónico, pensó el Secretario de Estado, sin embargo
el político era un profesional y pronto ocultó sus verdaderos pensamientos y
recompuso su actitud atenta e interesada.- Veamos lo que tenéis, pero os tengo
que pedir brevedad, tened en cuenta que estamos en medio de una crisis muy
grave y debo ocuparme aún de nuestra estrategia con los medios de comunicación,
ya sabes lo delicado que es eso.
- Bien, iremos al grano,
como puedes ver en los gráficos y tablas que aparecen en el ordenador, hemos
detectado un notable incremento de los pedidos de exportaciones chinas hacia
una zona geográfica específica, concretamente el sur de Europa. Esto es
chocante ya que como sabes, siguen en vigor la batería de tasas y aranceles
aprobados hace dos años, en el acuerdo para salvar la economía occidental de
los dragones asiáticos.
- El Acuerdo de Harrington
Lake.- murmuró el
Secretario de Estado, reviviendo las intensas jornadas en las
que Estados Unidos, Canadá, la
Unión Europea, Australia y Nueva Zelanda aprobaron un
documento con más de noventa medidas para proteger sus maltrechas economías
ante la avalancha de traslados de centros industriales al extremo oriente,
principalmente a China, la fuga de inversiones y capitales hacia estas
economías y la tremenda invasión de sus mercados interiores por productos
manufacturados asiáticos. Aquello había supuesto en la práctica la disolución
de todos los acuerdos adoptados por la Organización Mundial
del Comercio en las últimas décadas, el fin del libre comercio y del concepto
de la "globalización".
- Exacto, Harrington Lake y
lo cierto es que aquellas medidas están funcionando mucho mejor de lo que se
esperaba, al menos en cuanto a detener la avalancha de exportaciones chinas a
bajo precio, que estaban destruyendo la industria manufacturera occidental.
Pero de repente, observa aquí, cientos de pedidos y contratos cerrados en firme
para exportar miles y miles de toneladas de productos textiles y calzado al sur
de Europa. ¡ Y todo ello pese a los fuertes aranceles!.
- ¿Pero no tiene sentido,
verdad?. Será una ruina para ellos.- El Secretario de Estado reflexionó- ¿O es que han
inventado alguna estratagema para burlar nuestras medidas?. ¿Es eso lo que
habéis descubierto?.
- No George, lo cierto es
que no creemos que se trate de una maniobra económica, sino algo mucho más
preocupante.- James Murdock hizo un rápido gesto a su ayudante para que
continuara con la presentación de lo que habían encontrado. Era ella, en
definitiva, quién había descubierto aquello y quién había expuesto el riesgo de
forma tan convincente, que no había tenido más remedio que creerla.
Michelle Shepard, al ver el gesto perentorio de su jefe supo que había
llegado la hora de intervenir. Sintiendo una leve descarga de adrenalina ante
la importancia del momento, pulsó con nerviosismo una tecla de su portátil, que
empezó a presentar otra batería de datos, en este caso la mitad de la pantalla
fue ocupada por un mapamundi surcado por numerosas líneas rojas, mientras la
otra mitad de la pantalla ofrecía una sucesión de datos en cascada.
- Como puede ver ahora,
hemos rastreado como sabuesos las rutas de exportación de esta batería de
contratos hacia el sur de Europa. La pista que nos hizo sospechar algo
realmente podrido en el asunto, es que todos los barcos que dentro de unos
meses servirán esta enorme cantidad de pedidos, unos noventa, harán escala
antes en puertos del norte de África. – Michelle se quedó mirando al Secretario
de Estado, que la observaba con una divertida media sonrisa. ¿Rastrear como
sabuesos?. ¿Algo realmente podrido?. Interiormente se maldijo por haber
utilizado aquel lenguaje propio de rudos espías de Hollywood. Los nervios y las
ganas de mostrar su competencia, que siempre parecía puesta a prueba por su
condición femenina, le habían jugado una mala pasada.
- Bueno, lo expresa con
mucha contundencia querida, pero debemos tener en cuenta que África es una zona
comercial preferente para los chinos. Recuerde señorita, que los chinos son los
principales inversores en las economías africanas desde hace varios años,
especialmente en la zona norte del continente. Así que un poco de sano comercio
realmente no me parece nada podrido, ¿no cree?.
- ¿Zapatos y vestidos
occidentales para Argelia y Libia?. Perdone señor Secretario, pero dado que
ahora gobiernan los islamistas radicales en ambos estados, debemos considerar
como extremadamente sospechoso todo este asunto.- el Secretario Hawkins
perdió su sonrisa mientras comprendía que la bella mujer parecía tener serios y
contundentes argumentos. En aquel momento, James Murdock tocó suavemente el
hombro de la mujer y le indicó con un gesto que él continuaría a partir de ahí.
- Me temo George que esos
barcos llevan otras cosas más necesarias para ellos. Tal y como está montada la
operación, todo indica que puede tratarse de envíos encubiertos de armamento.
- ¡Cómo!. Por todos los
santos James.
El Secretario de Estado ahora sí que estaba alarmado, semejante violación china del
bloqueo decretado por Naciones Unidas era un asunto muy serio. Después de la
escalada de tensión que se estaba viviendo desde hace varios meses entre la islámica Argelia
y Marruecos, el único aliado que les quedaba a los occidentales en el norte de
África, era evidente la amenaza de un conflicto armado. Para defender a su
aliado, Estados unidos había forzado en la ONU un bloqueo a los estados
islamistas que estaban pregonando la guerra contra los marroquíes.
- Si esto es cierto, nos
encontramos al borde de una crisis en el peor momento posible.- el Secretario de Estado
pareció brevemente desconcertado, sin duda abrumado por la acumulación de malas
noticias. Luego, tras unos segundos de febril actividad mental, recuperó el
gesto sereno.
- ¿Tenéis alguna prueba
concreta que demuestre que esos barcos van a llevar armas allí?. ¿Acumulaciones
de armamento en los puertos de origen?. ¿Transportes masivos desde fábricas o
arsenales?. ¿Algo?.
James Murdock pareció dudar por primera vez, pese a que sabía que el más
mínimo gesto de indecisión sería inmediatamente detectado por el astuto
Secretario de Estado, verdadero experto en descubrir puntos débiles en sus
interlocutores y explorarlos o atacarlos a conveniencia. Abrumado por el
delicado momento, sintió una punzada de terror mientras por un instante pensó
que quizá se había precipitado. ¿Era posible que se hubiera dejado llevar por
la belleza de su ayudante?.
Él era un hombre felizmente casado, con dos hijos estupendos, pero para
su vergüenza debía reconocer que aquella mujer le producía una evidente
confusión cuando le miraba con aquellos increíbles ojos verdes. Dirigió una
rápida mirada a Michelle Shepard, que le devolvió un gesto de interrogación,
combinado con aquella determinación que le había obligado a admitir la
veracidad de todo aquello. Aquella firmeza y convicción le recordaron los
entresijos de un buen análisis de riesgo, él mejor que nadie sabía cuando la
suma de circunstancias daba como resultado un riesgo con alta probabilidad de
concretarse. Y Michelle ahora había descubierto esa suma de circunstancias, no
le cabía duda.
- De momento no hay nada
concreto, sólo indicios, como la llamada de reservistas en casi todos los
países de la zona y las recientes obras en la mayoría de los puertos argelinos
y libios.
- ¿Obras?.
- Mira, estas son fotografías
de hace apenas unos días. Lo cierto es que no son espectaculares obras de
ampliación de los puertos ni nada por el estilo, simplemente están cubriendo
con enormes tejados metálicos toda la superficie de los muelles de carga. La
única explicación que se nos ocurre es que no quieren que veamos lo que van a
descargar en esos puertos.
- Quizá simplemente quieren
trabajar a la sombra.-
Ante el frívolo comentario del Secretario de Estado, Murdock
inició una queja airada, pero aquel le cortó con un gesto impaciente. - Mira
James, es un tema muy delicado y serio, que de ser cierto requeriría medidas
drásticas. Sólo si obtenéis confirmación de las armas intervendremos, de lo
contrario no podemos hacer nada. Imagina destructores de la armada
estadounidense asaltando mercantes chinos cargados de sujetadores y sandalias.
Además te ruego que no pongas todos los recursos de la Agencia en este tema. Lo
hablaré con la jefa después, pero quiero que sepas que voy a sugerirle que
establezca como prioridad para la CIA la investigación de las células
integristas en Europa. Hay que descubrir quién está detrás de esta oleada de
atentados.
- De acuerdo, nos centraremos
en este tema.- la inicial resignación del Director de la CIA se fue
transformando en una creciente indignación al comprender que de nuevo no se
atendía una recomendación de riesgo avalada por él.- Pero quiero que le digas a
la Presidenta, que recomiendo investigar a fondo el tema de las exportaciones
chinas al Mediterráneo y que si no descubrimos lo que están tramando, nos
llevaremos otra desagradable sorpresa en el norte de África.
El Secretario de Estado Hawkins sin embargo, estaba ya concentrando su atención sobre
cómo diseñar la estrategia de la
Casa Blanca ante los medios de comunicación, en relación a
los atentados de Europa. Distraído, despidió al Director de la CIA con un
mecánico “de acuerdo James, lo tendremos muy en cuenta”, levantando una
mano a modo de despedida, mientras con la otra descolgaba el teléfono y pedía a
la operadora que le pusiera con la Jefa de Prensa de la Casa Blanca.
Murdock salió furioso de la estancia, seguido precipitadamente por
Michelle Shepard. Aquel maldito bastardo ni siquiera le había escuchado.
Decidió presentarle por escrito sus recomendaciones, con copia a la Presidenta. Si se
producía otro error de interpretación no sería esta vez su cabeza la que
rodara.
Mientras, en el despacho que acababan de abandonar, el Secretario de Estado
hablaba en realidad con el director de la NSA, otra agencia de inteligencia
federal, pidiéndole que estuvieran al
tanto y le informaran de inmediato en el caso de que la CIA empezara a
distraer demasiados recursos hacia extremo oriente. No se fiaba de Murdock y lo
último que necesitaba ahora era que aquel estúpido, deslumbrado por las teorías
de su explosiva ayudante, limitara su capacidad para dar respuestas a lo que
estaba ocurriendo con los terroristas islámicos, sólo pensar en como trataría
todo esto la prensa en los próximos meses le ponía enfermo.
No podía saber que los indicios que le acababa de presentar la CIA, eran
en realidad los primeros fragmentos de una pesadilla que nadie habría podido
imaginar.